
Letras de fuego es un
grupo literario panameño que nace con el objetivo inicial de establecer
un vínculo directo entre escritor y lector. Rose Marie Tapia, su
fundadora, descubre, en sus incursiones semanales a la Librería Exedra
Books (sede actual de esta agrupación), que al lector merodeando entre
los anaqueles de libros le era grato conocer en persona y dialogar
con aquellos escritores cuyas obras adquirían.
En
octubre de 2001, decide correr
la voz e invitar a otros autores a compartir esta experiencia. De allí
surgen las reuniones semanales que sábado a sábado han hecho de Letras
de fuego un colectivo heterogéneo con nuevos objetivos comunes.
Al objetivo inicial del
grupo se suma otro necesariamente implícito en la relación de
convivencia semanal: el que los autores panameños que a él asisten se
conozcan entre sí y hagan de dicha convivencia el origen de múltiples
actividades en pro de la cultura literaria del país.
En Letras de fuego hay
una mezcla interesante de generaciones y esto precisamente ha hecho del
grupo algo diferente y sostenido a través del tiempo. Poco duran los
intentos locales de hacer causa común en la literatura, con todo lo que
ello implica. Pero gracias a la diversidad, al tesón constante de sus
miembros y al espíritu de participación de todos, Letras de fuego se
mantiene cumpliendo nuevos y nuevos objetivos.
Esta Página Web es uno
de esos proyectos, porque la intención de Letras de fuego es, además de
convivir con los lectores y procurar el acercamiento de los escritores
entre sí, difundir cultura y participar activamente en el reconocimiento
de la sociedad panameña.
El nombre y el eslogan
del grupo: "Letras de fuego: Hay una llama encendida" fue una iniciativa
del poeta Salvador Medina Barahona, uno de sus miembros fundadores. Más
que un nombre y un eslogan constituyen una definición contundente del
espíritu de cercanía y calidez que la agrupación promueve. Las letras
aluden a lo creado, a lo ya dicho por cada autor en sus obras. Las
letras son cada uno de los autores. El fuego es el elemento de fuerza en
que se funden las voces como metales diversos en un crisol en llamas. El
fuego es el símbolo alrededor del cual se abraza la colectividad. La
llama encendida del eslogan da continuidad a la idea inicial del fuego,
lo hace presente perpetuo.
El logotipo fue
concebido y realizado por Silvia Fernández, especialista en diseño
editorial.
Es una condensación del nombre del grupo y sus actividades. Está
compuesto por una pluma de ave , símbolo tradicional de los escritores,
que a la vez es una llama de fuego, una antorcha que ilumina y da calor.
Detrás de la leyenda del nombre, una hoja de papel con las palabras
“Literatura” y “Letras de Fuego” en un discreto sello de agua, como una
llamada visual que ubica el ámbito de trabajo del grupo.